domingo, 16 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 2

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Día 2: desde Arenal de Ses Castells a cala Pregonda. 9 de abril de 2017


      Regeneración de los sentidos


Hay quienes al levantarse aún recuerdan la puesta de sol del día anterior  en un punto estratégico del puerto de Ciutadella, a la hora indicada por quien sabe aconsejar o por Google en esta ciudad, que parece que sabe lo que sabe. Las excelentes fotos del ocaso  se reprodujeron en la web, en redes sociales y quedaron grabadas en la retina. Muchos buenos momentos de la naturaleza son gratuitos. Hay quienes madrugan cada día y en esta ocasión observan también  esa luna cercana a uno de los tres jueves del año que dicen que reluce más que el sol. Sol que se nos oculta y Luna Llena que pronto se esfumará también. El sentido de la vista para observar cotidianidades mágicas que se repiten cada día de la vida. Los leds urbanos atenúan el gasto eléctrico  pero ocultan el espectáculo celeste: los astros están más arriba.
No vayas a Menorca si te molesta perder el tiempo viendo soles y lunas con perfiles marinos. Mejor, deslúmbrate con otras luces.

Artesanías

Alguien recomendó acudir a una panadería porque quien estaba al frente de ella presumía de artesanía a diario. Su sentido comercial le llevaba a repetir el mantra al turista. A buena hora ya vendía el producto, hasta con oportunas degustaciones pero sólo cuando se acercaba el momento de encargar  productos típicos: ensaimadas. Llegado el tiempo, su enfado fue monumental cuando un irreverente GRmano le indicó que en la caja aparecían referencias a fabricaciones industriales. ¿Qué haríamos sin estos mecanismos de venta y sin turistas que son un producto más, al que hay que consumir mientras compra y gasta? El turismo es una de las más grandes industrias actuales, capaz de casi todo, y este plumilla es una de sus enseñas.
Si crees que en Menorca todo es artesano, atento a la letra pequeña. El engaño va implícito en el turismo. En todas partes. Existen algunos productos de kilómetro cero y la mayoría, de miles de kilómetros.

Fuerzas

El desayuno con el buen buffet y bien libre del hotel hizo exclamar a alguien con pensamientos muy acertados a esas horas: “Mejor desayunar con la vista que con el gusto a estas edades. Deberíamos hacerlo con una venda en los ojos”. El segundo día de Camí de Cavalls obligaba a ingerir calorías y colmar los niveles óptimos de azúcar, colesterol y cafeína en sangre para arrancar. Etapa larga para la primera opción y correcta para el resto de posibilidades. Siempre a gusto del consumidor.

Recuerdos

Mucho personal ya había estado en Menorca. Este recorrido sirvió para verificar que se cumplen años y que aquellos recuerdos encendieron la mecha visual de una belleza que se vuelve a ver. Viajes con mochilas en tiempos en que dormir al raso y hacer autostop imprimía personalidad, recorridos en bicicleta, estancias durante eso que llamaban “servicio militar”, rutas en moto al estilo de James Dean, baños de barro como elixir para el encanto corporal, estancias estivales para abrirle los ojos a esa infancia inocente en una isla muy peculiar.
El vaho matinal que emergía de la hierba de los prados producía cortinas ascendentes en un campo cada vez más abandonado. La naturaleza se come al terreno que ya no se cultiva. El  turismo fotografiará la ausencia de payeses, flores silvestres, bucolismos diversos, el verdor salvaje que pronto se angostará, masías que nos devolverán a la imagen de marca de nuestros quesitos de la infancia (“De  El Caserío me fío”) nacidos en estas tierras, después adquiridos por multinacionales, con supuestos componentes lácteos australianos, después con cambios de manos y cierres allá por 2009.

Urbanizar

El Arenal d’En Castell se descubrió con ribetes blancos, estancias de las que se abren dos meses al año fruto del binomio “sol y playa”, larga pasarela para evitar pisar ese arenal, grupos de madrugadores jubilados de otras tierras y algunos bloques de apartamentos desvencijados, abiertos y a expensas del mejor postor. La subida inicial entre los apartamentos sirvió para descubrir cómo una pareja caminante prefirió buscar el camino de acuerdo a sus decisiones y no ser desorientada por este grupo, que anduvo por el asfalto en lugar del camino original elegido por dicha pareja.
Urbanización de son Parc; playa, zona húmeda y arenal de Son Saura del Norte; sendero al borde de acantilados en donde comen y retozan cabras sin vértigo, vistas de  las reproducidas en  millones de fotos, encuadres que componen imágenes con la costa recortada y las transparencias de un agua cristalina. Bosques de pinos con algunos madroños. Dunas y más dunas protegidas, regeneradoras, asentadoras del terrenos gracias a pinos que se postran al son de la tramontana. Lejos, la torre de Fornells. Más lejos, el faro de Favàritx del día anterior (dicen que es el faro más bonito de la isla)
 y, pronto, la Cala Tirant.

Elecciones

Se camina mejor al lado del mar, por la arena mojada. Así se bordeó la cala Tirant, con un torrente que para pasarlo se podía hacer por pasarela o campo a través. Bañistas textiles y no textiles, jóvenes sin acompañantes que se deleitaban con juegos y materiales Decathlon, un jubilado nativo que contemplaba la escena desde arriba, entre socarrón y voyeur con el brazo en cabestrillo, no muy lejos de la antigua ciudad romana de Sanitja, de nombre original Sanisera (siglo I antes de Cristo hasta el VI después de Cristo). Los romanos como grandes mercaderes. Y torre de defensa de Sanitja, construida por los ingleses en 1801. Antigüedades y actualidades que conviven al paso de las civilizaciones.
Llegados a la pista que conduce al far de Cavalleria, hubo quien afrontó el reto opcional de verlo y quien siguió por el Camí marcado: playa de Cavalleria, Cala Mica y Binimel.là. Todo situado en la reserva Marina del Nord de Menorca. Zonas húmedas y de especial protección para las aves.


Procesos

Personal fotógrafo y andarines desfogados se dirigieron al cabo y al  far de Cavalleria. Como buenos conversadores y algunos muy preguntones, tuvieron la osadía de interpelar a dos jóvenes que bajaban andando y preguntarles sobre la distancia aproximada hasta el faro. Los 10 minutos que manifestaron no llegaba ni a broma. No parecía personal muy dado a correrías ascendentes ni a exactitudes de cálculo. Entre subir, ver, estar, fotografiar, hablar y bajar: una hora y media.
En uno de los acantilados más impresionantes de Menorca se sitúa el far de Cavalleria. Vistas excesivamente amplias y profundas, con tonos aéreos y marinos de los de sin adjetivos. Somos insignificantes ante esto. Y nos creemos que somos algo. Fotos, frutos secos y vuelta al perímetro del faro para acabar en las huellas de defensas guerreras, túneles y demás maquinaria  mortífera.
Y allí alguien reconoció a una figura política del proceso independentista catalán, que el día anterior estaba en Fornells. Persona que transmite una imagen política con un trasfondo personal diferente, de las que a uno le apetecería conocer en distancias cortas e informales. Un sujeto le preguntó si estaba en campaña y otro se quedó con ganas de pedirle un manual con las instrucciones precisas para conducir mejor a GRMANIA (en caso de que se necesitara y fuera posible), dado que era persona experta en el movimiento asambleario que vota hasta la forma de votar. Al final, todos muy respetuosos con la privacidad de cada cual.
Mejor, no vayas a Menorca a discutir sobre cortes de pelo o sobre  lemas reivindicativos  exhibidos en camisetas. Libertad ante todo.

Caballos

La bajada del far del Cap de Cavalleria sirvió para ver un amplio paisaje, atisbos del fin de la etapa y observar un histórico vehículo de Citroën: el 2 Caballos en el Camí de Cavalls. Cerca pasó el coche del personaje político. Dentro iban cuatro personas que después salieron a andar. Una curiosidad que alguien podría jalear en las redes sociales: tanto dentro del vehículo como fuera, de paseo, delante iban los dos hombres y detrás las dos mujeres. O al revés. Pero nunca mezclados. A la antigua usanza. Allí también se contempló a un atleta corredor y a su compañera, con gran fondo ambos. Admiración y sana envidia. Buen entreno el subir y bajar al faro. Y seguían incansables. Con muchos caballos de potencia.

Más

Con acento. Nada que ver con otros apellidos con apartamento en Fornells y con alianzas interesadas con el personaje reconocido en el Far. Excepto en reductos de personas muy afines, hay temas que aquí  no se quieren tocar, y son los que nos deciden. El ji ji ja ja no crea problemas ni excita la neurona. Llegaremos a viejos mejor ( se supone) aunque algunos no creamos que sea mejor hablar del sexo de los ángeles que  de la realidad que nos rodea: más dura que la desconexión que  este paisaje provoca. Recordábamos para nuestros adentros que si tú no haces política, otros la harán por ti.  Menos mal que los griegos definieron muy bien este concepto. Aunque se nos olvide a menudo.
Más calas, aparcamientos llenos en Domingo de Ramos, personal tomando el sol con y sin paños y momentos para sacar las viandas y comer al lado de una señal que prohíbe el paso a los caballos, situada junto a una pasarela llena de escalones. Se desconocen estas habilidades en los équidos menorquines.
Más del penetrante olor de las medusas descompuestas, que nos siguió acompañando, junto con el manto de las posidonias secas y extendidas a lo largo de la arena. Suaves subidas y bajadas con guiños fotográficos: troncos en la orilla, flores, aloe vera, perspectivas, figuras, cuerdas separadoras, pasarelas, lanudas ovejas, puertas y hasta cabras atadas por los cuernos mientras grupos humanos se solazaban en una casa que algunos caminantes imaginaban un bar con cervezas frías. Espejismos. En tierras rojizas, la voz de alguien de otras tierras  que reconoció a un Grmano, en medio del sudor y de la nada.
Si crees que te aislarás de todo y de todos en Menorca, mejor vete con precaución. No estarás solo en este paraíso encontrado. Alguien se cruzará contigo. En caso contrario, intenta encontrate a ti mismo.

Baños

Cala Cavalleria, Cala Mica, playa de Binimel.là, donde había personas como peces dentro de un agua fresca pero apetecible. El punto de encuentro con quienes se fueron a comer a Es Mercadal y venían con el estómago dividido en capas: una de arroz con langosta, otra de cordero, otra de postres variados y todo ello bañado en líquidos diversos.



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El punto final del recorrido fue una de las calas míticas, la cala Pregonda, con un decorado compuesto por figuras formadas por roca volcánica que protegen la playa de todo menos de las fotos. Para completar la imagen, un barco de vela se veía en lontananza y pareció intuir que  era necesario para el encuadre idílico.  
Esta cala, cuyo nombre procede del verbo catalán “pregar”,  ha sido famosa por dos hechos: ser portada de dos discos de Mike Olfield, uno titulado “Incantations” y por el “Mediterráneamente” de una marca de cerveza. No obstante, la mejor notoriedad se la dan quienes la visitan y se la llevan en su cámara y en su experiencia interior.
El camino de vuelta a Ciutadella inició otro capítulo personal con abluciones diversas, turismo, gastronomía y descanso. Los kilómetros se acumulan y los ánimos están elevados. Otras Menorcas nos siguen esperando y sorprendiendo nuestros sentidos.








1 comentario:

Moisés González Muñoz dijo...

Exquisito cóctel de calas y acantilados , subidas y bajadas, faros y navegantes, bares y reminiscencias Romanas, políticos y séquitos, caminantes y comilones, lugareños y foráneos, animales y plantas.
Contrastes de belleza y vida al fin!
Esperando la siguiente entrega!