viernes, 14 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 1

MENORCAS desde el Camí de Cavalls (del 8 al 12 de abril de 2017)

Menorca son MENORCAS 

Preparativos: Encaje de bolillos

¿Alguien recuerda esta cita?

“Era una isla encantada,
perdida en  medio del mar…”

Antes de que la neurona se desequilibre con tamaño rebobinado, repasen el WhatsApp del grupo participante y relean los versos del “Romance de Menorca”, de Gumersind Riera, enviado por un GRmano días ha, cuando todo estaba en ciernes. O cliquen en el enlace del título anterior.

El Camí de Cavalls o GR 223 con su imagen de marca en forma de  herradura y los 185 km, los preparativos, la organización, la consulta, la coordinación, la estructura de cualquier grupo, todo es un cúmulo de casualidades que deben coincidir, encajar, cabalgar un aspecto sobre otro para que el final sea lo más feliz posible. Tarea no fácil aunque tampoco no difícil. Y menos imposible: a las pruebas nos remitimos. ¿Más de 35 caballeros y caballeras seniors de camino? El mejor paisaje es el humano, con buena predisposición pero con la eficacia de alguien que se esforzó en ajustar el Excel hasta el más mínimo detalle. Nervios manifiestos no le faltaron debido a la persecución de altos niveles de eficacia. Un listón alto. Y la consiguió.

Si algún ignorante y curioso lector o lectora pretende explorar y conocer a fondo  quién es el grupo que está detrás, GRMANIA, no lo descubrirá ni aunque clique en el enlace anterior,  consulte con Dios-GOOGLE o se deje los ojos en su web. Ardua tarea ante el “antes muertos que organizados” o el “más manías y menos GR”. “Cada uno somos cada uno y tenemos nuestras cadaunadas”: esa es la riqueza que parece que une. Quizá sea un buen ejemplo para los sesudos organizadores de Recursos Humanos (RRHH). Hasta se sospecha que alguien, profesional muy planificado y conductor de mesnadas harto disciplinadas y calladas, está a punto de reconvertirse. De hecho ya se le nota que GRMANIA  “le pone”.

Este texto intenta ser abierto y  servir a cualquiera, sea de donde sea, camine o no. Solo se le pide apertura de miras, cierta irreverencia y saber enfrentarse a la realidad desde puntos de vista diversos y críticos. Descubrirá incluso por qué se le aconseja “no ir a Menorca”.





MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Dia 1: Desde S’Albufera des  Grau a  Addaia. 8 de abril de 2017.

              Espacios protegidos de todo menos del ¡oh! ¡oh!


Menorca agota pronto los adjetivos calificativos de cualquier diccionario. Evitaremos  su uso en la medida de lo posible porque todos están presentes.  Si vas es porque hay algo que te atrae ante el resto del archipiélago: ¿es cool, diferente? ¿por caminar o reventar? ¿por las más de 50 calas muy publicitadas en anuncios y portadas de discos? ¿por el deporte, el nudismo, la ruralidad, las fotos, los miles de matices de sus aguas, la comida o por contar algo distinto? Puedes añadir otros motivos en posibles comentarios enviados a este blog.

Prolegómenos

El grupo ya había madrugado. Hay especies humanas que presumen de rigor y lo piden, pero después la vida les devuelve la moneda. Un conductor de autocar con prisa, tiempo pautado, que se “pierde” hablando con un pasajero y efectúa una ruta turística involuntaria por uno de los barrios más problemáticos de los alrededores del aeropuerto de Barcelona. Facturación y embarque. El deleite con los efectos de las obligaciones de los controles de seguridad a sufridas aves en vuelo. Pérdida y no recuperación de un cinturón de dos euros. La suerte de que seas tú quien aleatoriamente seas sospechoso de todo y más, como si estuvieran allí los que buscan. Parafernalia necesaria pero con dudas sobre su eficacia más allá de que te señalen, te miren el reloj y hasta las entrañas. Hoy los listos son los otros. Golpean donde menos pensamos.
Una pasajera de la fila de atrás le llama la atención a unos Grmanos de delante. El tono de voz le molesta. No es la primera vez que pasa en estas salidas de primavera. Esta vez se hablaba de nanotecnología y futuro, de mundos próximos, de evolución tecnológica y adaptación humana. Quizá la señora no quería pensar, ensimismada en que aquella máquina voladora la condujera sana y salva a su destino. Su vida estaba en manos de la tecnología de la que se hablaba en tono de voz no autorizado.
Llegada a Maó, recibimiento por personal amigo y casi nativo con dos ensaimadas para comenzar bien el día. Detalles que triunfan y se agradecen. Cafés, amago de reparto de los primeros sobres de ese compuesto con frase tan sugerente: “Polvo para suspensión oral”, las primeras cervezas y continuas visitas a los lavabos, entre otros menesteres, para calzarse rodilleras, fajas y otros apósitos. Despliegue de bastones a modo de extensas lanzas. Recuerde quien lo lea: la faja es una de las protagonistas. ¿Por qué? Un sujeto de los que no se cansan, para quien entre más sufre más placer obtiene, dice que va tullido y necesita de la faja y de los bastones.  Pronto se verá cómo el milagro del Camí de Cavalls funciona mejor que cualquier masaje o Virgen al uso. Apertura de maletas, trasteos varios, cambio de objetos y mochilas ya acondicionadas para iniciar el camino.

¿Y el agua?

Memorable la escena. Un pelotón se dirigió al supermercado más cercano para elegir los componentes del gran botellón colectivo. Iban para que el de la faja no cargara peso. Dentro se produjo un intenso debate sobre marcas, precios, ofertas, promociones y capacidades de los envases. Algún experto en marketing y estudio de mercados hubiera hecho deducciones dirigidas a los sedientos seniors: altura de los lineales, packaging, marca blanca o no, qué marcas recordaban más, aguas catalanas o madrileñas, etc. Al final quien pagó fue el de la faja y el carro evitó que nadie se esforzara más de la cuenta. El agua estaba servida.

Comenzamos en S’Albufera de Es Grau, el único parque natural de Menorca.

Desde las orillas del Camí de Cavalls se intuyen Menorcas. Veamos y caminemos
Una Menorca no recorrida fue la parte del Camí  con más asfalto, aunque el ataque especulativo y cementero existe y fue muy visible. La zona de Maó-Sa Mesquida hasta Es Grau quedó libre de GRMANIA. No conocimos esa otra Mola, la Mola de Maó. Tampoco el pueblo donde se dice que inaugura el primer amanecer de esto que algunos llaman España: Es Castell. No todo es el publicitario “mediterráneamente juntos” de quien está encausado y condenado por múltiples fraudes a Hacienda. Las hormigoneras tienen menos espacio para trabajar pero también configuran los espacios de ensueño.
La albufera es un buen lugar para observar aves, naturaleza encharcada y comenzar a llenar la tarjeta de fotos o el móvil con millones de tomas, la mayoría  similares a las que nos ofrece Google, Flikr, webs y redes sociales. Menorca la publicitamos todos gratis. El turismo provoca más turismo. Hoy cada uno es el mejor tour operador para los otros y gratis: Instagram, Google, Facebook, Trip Advisor y los blogs son  agencias turísticas gratis. El big data hace el resto.
No vayas a esta  Menorca si te aburre la naturaleza, tanta vegetación, agua y espacios protegidos. Mira Internet en tu plasma particular y ponte a salvo. El Camí de Cavalls es más solitario que las playas urbanizadas en la época del “abierto por vacaciones”.  La Gran Bretaña del Brexit inaugura la temporada en mayo.

Pasarelas

El Camí está muy domesticado. No tiene pérdida. Marcas reflectantes bien colocadas hasta para caminantes despistados. Y multitud de inversión en pasarelas de madera, peldaños de troncos, postes con señalización oportuna. Déjate llevar, camina y observa. Ausencia de lindezas como papeleras, máquinas de bebidas, chiringuitos y de restos diversos tirados por el suelo, conservación de los caminos y contorneo de esas calas para las que no hay suficientes adjetivos para su descripción. Mares Caribes y Polinesios al lado de casa. El Camí es luz y también una muestra palpable de la “Menorca de piedra y viento”. Las calas son pasarelas continuas que pueden limpiarte por dentro siempre que te dejes y vayas a eso.
Itinerario a Sa Gola, vegetación halófita propia de suelos con elevada salinidad, canales de conducción de agua  y parece ser que en algún lugar viñedos con denominación de origen.  Detrás de una loma, construcciones blancas con apariencia idílica al lado del paraíso.
El Camí se dirige a la zona más afectada por la Menorca de la tramontana y las lluvias cuando tocan. Vegetación adaptada, pinos doblados por el viento adoptando posturas curiosas, terreno escarpado, torres y restos de las culturas megalíticas tan bien mostradas en estos lares.

Entorno

Sorpresa con más ¡oh! ¡oh! Una isla de propiedad privada a la vista. L’Illa de Culoms, cuyo médico propietario parece ser que se relaciona con la ginecología. Una joven y ufana adolescente adelanta a buen ritmo. Sana envidia al ver su fondo físico. Unos metros más allá un GRmano le deja el teléfono para llamar a su familia. Pide que la vengan a buscar. Dolor de estómago y vete tú a saber cómo va la fiesta por dentro. Vuelve por donde vino. Caminar, trotar y hasta correr también es eso.  
Usted está en Cala Tamarells, informa el Ministerio de Medio Ambiente. Y aclara que estamos en senderos litorales y en tránsito en dominio público. Atrás quedaron aquellos tiempos en que se cobraba para degustar espacios al borde del mar. Ecosistemas naturales frágiles y de alto valor ecológico. Y puertas de madera. Muchas. Ponerle puertas al campo por donde pasa el Camí. Hubo quien se embelesó con el chirrido de alguna. Se le pasó por la mente grabar el sonido para oírlo como despertador.
No vayas al Cami de Cavalls si lo único que te gusta es abrir las puertas con tarjeta magnética o claves personales. Aquí son artesanales, con aspecto antiguo y un cerrojo tan bien dispuesto que se puede abrir tanto por un lado como por el otro. El viento las franquea sin dificultad. Como las pasarelas, con señales que prohíben el paso a los ancestrales dueños del Camí, los caballos. Permitido el paso solo para viandantes y bicicletas.  También para ti si te apetece.

Despacio

Las salinas del entorno del parque natural son reductos de trabajos antiguos. Balsas para el agua estancada, hoy aptas para la foto y las aves. Espacios delimitados por ese trabajo de tantas gentes con la piedra seca: rectas y alargadas paredes que dividen los campos, fruto de la ingeniería rural y del esfuerzo mal alimnetado. Despacio fue la palabra nunca oída antes a quien la dijo, veloz senderista esta vez también con bastones y con los nervios a flor de piel:  por las consecuencias del sobreesfuerzo y por responsabilidades diversas. Y todo con final feliz.
No vayas al Camí de Cavalls con un grupo de GRmania que no se adecúe a tu visión del senderismo. Las casi 40 personas se alinearon en A+, A, B+ y B. Y a lo mejor hubo más opciones. Conócete a ti mismo y procede en consecuencia.
Cala Sa Torreta, cala Morella, cala Tortuga y Es Grau, de donde venimos. Arenal de Morella y Favàritx a la vista: cabo y faro con una laguna en la zona de atrás.  Opcional, acercamiento fotográfico al entorno. La realidad: un trozo más allá el autocar de apoyo para rellenar cantimploras y recoger a quien se marcó otras opciones. Una referencia: Autocares Vidal y el conductor Nando. Seguros humanos a todo riesgo. Buena gente como para asumir cambios, opciones a la carta y voluptuosidades diversas.

Espacios y especies

1993: declaración de Menorca como Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO. Nunca se llega a descubrir cómo se traduce esto en la realidad cuando pisas el territorio. ¿Protección, subvenciones, formalismos, burocracia, turismo sostenible? Pisamos ambientes diversos: biodiversidad en las dunas ya asentadas, arenales en zonas húmedas, marismas, lagunas, tamarindos en la laguna de Morella, rocas de más de 300 millones de años en el cap Favàritx. Y llevábamos buen ambiente: risas, bromas, silencios, disparos continuos de cámaras fotográficas, ¡oh! ¡oh!, subidas y bajadas y ojos como platos con las tonalidades del mar, figuras de la costa recortada, vacas  responsables de la denominación de origen Maó, posidonias secas en las playas, el fuerte olor de las medusas muertas y podridas en la orilla, que nos acompañó casi hasta el último día, el camino que produjo ganas de comer.
A la hora de la comida, primera alternativa de quienes íbamos delante: saltar una pared abajo, arriba o rodearla por donde toca. Todo para llegar a la playa, no sin antes contemplar los pilones para que los animales beban el  agua que sale de un pozo. Solaz en la playa para degustar alimentos traídos de casa en avión.

No vayas a Menorca si no sabes decir ¡oh! ¡oh! muy a menudo, si te da igual una vaca que una oveja, si tienes miedo a resbalar cuando sales del asfalto, si solo sabes comer en una mesa o hacer tus necesidades en un lavabo con el pestillo bien asegurado, si no sabes compartir tu justa comida con quien está a tu lado, si los cubitos de hielo son imprescindibles cuando hace calor, si sentarte en el suelo es una incomodidad o si el olor a mar solo lo relacionas con la fritanga, los mejillones al vapor o con una  paella.

Aproximaciones

El paisaje humano es escaso en el Camí de Cavalls. Ciclistas que no avisan cuando se acercan, evitan timbres o señales acústicas y te invitan a apartarte, aparezcan por delante o por detrás.  Grupos de personas jubiladas, prejubiladas o en vías de jubilación que demuestran su bonhomía y  vitalidad.   Una persona solitaria al fondo mientras las suaves subidas y bajadas en medio de floración diversa conducen a Ses Salines d’Addaia, con el aviso de un tramo compartido con vehículos y bicicletas . Campos de  cereales de un verde deslumbrante que despunta con la fuerza primaveral. Y un curioso aviso en las salinas: “El ca: el millor amic de l’home, però no el de les aus” . ¿Y si jugáramos a cambiar el orden de las palabras?
Las salinas como espacios divididos por paredes, con entrada del agua salada y ahora, en el abandono conservacionista, con aves que revolotean y se posicionan para ecuadres fotográficos. Rocas con formas diversas y el agua de la gran laguna cubierta por algas amarillentas.
La inversión en el Camí se muestra una vez más con los escalones artificiales hechos con troncos longitudinales, colocados a medida y en orden. Se desconoce cómo definieron la distancia entre ellos. Cuesta más trabajo seguirlos todos que sortear alguno y alargar la zancada. O caminar al lado sin usarlos.

Finales

El final en Addaia brindó la oportunidad de compartir el tramo con un grupo dicharachero que buscaba con fruición frescos líquidos espumosos en un bar. El grupo A+ les buscó uno en el puerto y allá se dirigieron.
Urbanizaciones encaladas, amplios espacios, ostentaciones diversas, ambiente marino artificial. Donde ya no quedan pescadores, sean bienvenidos los turistas lobos de mar con barca recogida en garaje para hibernar, preparados para llenar calas y componer fotos idílicas para quien cree que la felicidad es esto.
La espera del colectivo caminante propició  estiramientos diversos y planes para ir a reencontrarse con el resto en Fornells. Es pueblo donde personal corrupto goza de apartamentos exclusivos, en el que se elaboraban las preparaciones turísticas con langostas (calderetas) para especies monárquicas que las consumían en sus embarcaciones, donde a veces se paseaban las langostas vivas por los restaurantes para embeleso del turista, mientras las congeladas ya hacían chup chup. La parada final sirvió para comer un grupo al mediodía, cruzarse con una persona líder del proceso independentista catalán, abrevar los últimos en una terraza y, pocos, observar las ruinas de El Castell de Sant Antoni, el origen del pueblo de Fornells. Menorca contabiliza más de 1.600 monumentos y uno es este.
Una vez en el hotel en Ciutadella, la noche es libre y las cenas y las copas también. Este capítulo ya forma parte de la vida privada y de ella no hablaremos aquí.

Si te gusta estar toda la noche de juerga en garitos diversos, consumir pomada o similares hasta la extenuación, estar en forma para madrugar al día siguiente y seguir el Camí de Cavalls, tu mejor camino consiste en acertar con la habitación de tu hotel.  Menorca también es eso. Tú también cabes. Disfruta.









6 comentarios:

Moisés González Muñoz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Moisés González Muñoz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Moisés González Muñoz dijo...

Fantástico relato, Evaristo.
Deduzco por tus sabias palabras que, aunque milenaria, Menorca casi sigue tan natural, pura y virginal como yo la conocí hace más de 40 años. Que nuestra necedad no la destruya para disfrute de los que vengan dedrrás nuestro!
Lástima de corruptos espoliadores de lo de todos que ensucian con su miserable opulencia la belleza del lugar.

Maria dijo...

Un placer leer la primera entrega de la crónica, espero con impaciencia el segundo capítulo.
Gracias Evaristo.

Antonio Gil dijo...

Original y acertada forma de recordar las sensaciones que vivimos todos y todas al contemplar las maravillas que la isla nos había reservado para nuestra visita. Felicidades!

Antonio Gil dijo...

Original y acertada forma de recordar las sensaciones que vivimos todos y todas al contemplar las maravillas que la isla nos había reservado para nuestra visita. Felicidades!